¿Se Puede Predecir el Futuro?

Fran Recio.

 

¿Se puede predecir el futuro? Ante tal pregunta no pocos reaccionan de forma indignada respondiendo con un rotundo “NO”, otros en cambio creen y afirman que “SI” y otros tantos admiten tal posibilidad en ocasiones, como vemos todas las posibles respuestas las tenemos presentes.
El tema es arduo complicado, pero quisiera acercarme a él de la forma más objetiva e imparcial posible. Entre mis amistades cuento con un gran número de personas que se dedican a las mancias de predicción del futuro, pero entiendo que predecir no es lo mismo que sentenciar.
Cuantas y cuantas personas acuden a estos profesionales con el fin de conocer su futuro, y cual es el perfil de estas personas, si estas dos cuestiones las planteamos como preguntas, las respuestas serían que no hay un perfil definido en cuanto a quien consulta su futuro, ni por clase social y mucho menos por clase económica, y por descontado no es cuestión de formación académica, personas de cualquier tipo y nivel consultan a diario a los profesionales de la adivinación.
Creer que quienes consultan a adivinadores, usen el sistema que usen, son personas con baja auto estima, débiles de mente o con problemas psicológicos es otro gran error, el negador que niega lo que no le gusta por simple desconocimiento no es un factor a tener en cuenta.

En mi largo caminar por entre el terreno pantanoso de la parapsicología y el misterio me ha llevado a conocer a personas, llamémosles psíquicas o sensitivas, quienes han aportado datos comprobables a la investigación paranormal y quienes han hecho de interruptor entre nuestro mundo y otra posible realidad, incluso en ocasiones actuando sobre lo físico, pero tales personas no siempre logran los mismos resultados y a pesar de que unas logran “conectar” de forma más asidua e incluso prolongada con “algo” desconocido, lo cierto es que es una facultad puntual, y esto nos sirve de base para extrapolarlo a quienes se dedican a la adivinación y ya doy por sentada una primera cuestión, la precognición y la videncia son facultades perfectamente tipificadas en los manuales de parapsicología y al respecto se han realizado numerosas experiencias en laboratorio, aunque la gran mayoría, por no decir todas sin resultados satisfactorios, posiblemente por que lo que falla es el sistema, no la persona o la mente de esta. Las facultades son puntuales y la gran mayoría de cuantos nos dedicamos al mundillo de lo inexplicado admitimos la facultad de la videncia, otra cosa será la información que la mente del vidente sea capaz de decodificar y si existe un futuro predeterminado y sobre el cual no podemos influir, cuestión que abordaré más adelante, pero el tema que nos ocupa ahora es que las facultades extrasensoriales se tienen, cierto, pero no durante 24 horas al día.

Por unos pocos no podemos tachar a todos por igual. Es bien cierto que vemos en televisión a ciertos personajes que se auto denominan videntes, y no solo en televisión si no en otros tantos lugares, quienes su actitud, sus respuestas y su metodología, si es que la tienen, apuntan claramente al engaño, sin embargo no es menos cierto que centenares de personas pagan sustanciosas cuantías para que estas personas les atiendan, sus respuestas suelen ser confusas, en ocasión nada tienen que ver con lo consultado, el error está sumamente presente y todo apunta a un “simple” montaje, a un negocio. Y contradiciendo mi anterior exposición, las personas que acuden a este tipo de videntes, si son personas que entrarían más en cuadro de tipo psicológico, pero tal apreciación debe ser considerada y valorada por los profesionales de la medicina.

En el año 99 realicé un experimento para comparar respuestas de videntes y aproveché una situación personal para exponerla a tres diferentes videntes.
La Primera, una señora de unos 45 años, tarotista en un reconocido y céntrico comercio esotérico, el precio 5000 de las antiguas pesetas, su respuesta un SI rotundo a mí cuestión, que no debía preocuparme y que solo se trataba de un contratiempo pasajero.
La segunda consulta a otra mujer de otro reconocido establecimiento de Barcelona, una persona bastante fría, quien controló mucho el tiempo de la consulta y que cobró la misma cuantía que la anterior. Su respuesta que debía olvidarme del tema y alejarme.
La tercera y última consulta, algo más económica, 4000 de las antiguas pesetas a un tarotista de mi localidad, fallecido hace algunos años quien se dedicaba en su pequeño negocio al tarot y la magia. Un consultorio sombrío y tétrico, unas cartas desgastadas y tan solo la luz de un par de velas, ante la misma cuestión, una respuesta muy tajante, apartarme de ese tema lo antes posible, apuntándome detalles escalofriantes y que desde luego no me imaginaba que pudiesen suceder.
Pues bien, tres respuestas diferentes para una misma cuestión, las dos últimas similares, aunque la tercera mucho más contundente y a modo de extrema advertencia. Mí intuición que al final fue quien decidió, me dijo que me apartase del tema, que de seguir me podía traer complicaciones, como en realidad sucedió, pero… ¿Qué hubiese sucedido de haber hecho caso a la primera tarotista? Según ella era algo transitorio y que volvería a su cauce, nada más lejos de la realidad, pues de haber continuado hubiese tenido grabes problemas, la segunda tarotista apuntó pero mermando un problema cuya realidad era mucho más trascendente y peligroso, sin embargo, aquel tarotista que parecía sacado de una película de terror y que en paz descanse, apuntó cuestiones que ni yo mismo sabía, acertando de pleno e incluso con la manera en comunicarme la situación, podríamos decir que dio en la diana, pero el problema estriba en que una persona que solo acuda a un vidente y siga sus indicaciones, ciertamente puede tener grabes problemas si la respuesta no es acertada ¿Entonces que hacer? ¿Cómo saber a quien acudir?

La respuesta es similar a la pregunta de a quien acudir en caso de sufrir fenómenos paranormales en casa, lo esencial y mi recomendación es informarse y tener referencias de a quien se consulta y tener en cuenta que el precio no es indicativo de lo mejor o peor.
A pesar de esto, no todos los videntes conectan igual con todas las personas y mientras con unas “ven mucho” cuando están ante otras sus visiones merman, por lo que es arduo complicado el elegir a un vidente u otro, la consulta debe ser orientativa y decidir en función de nosotros mismos, el tarotista o vidente acaba por hacer en parte la función de psicólogo, quien debería escucharnos y aconsejarnos de forma imparcial, a veces la solución la tenemos delante pero necesitamos el empujón de alguien que nos confirme lo que presentimos o simplemente lo que  nos vemos venir.

Las cartas del Tarot, los posos del café o cualquier otra soporte adivinatorio, no es más que eso, una herramienta para entrar en un estado de concentración que distraiga la mente consciente y deje paso al inconciente y active las facultades psíquicas para entrar en conexión con las facultades de la videncia, aunque en realidad no todo es videncia y el vidente de forma consciente o no, recoge información que usará después para plantear sus conclusiones al consultante, que nada tienen que ver con la videncia, si no con la evidencia.
Ciertamente un gran porcentaje de cuanto transmitimos al exterior lo hacemos mediante lenguaje no verbal, nuestras posiciones y actitudes emanan toda una serie de información que el vidente recoge como digo de forma consciente o inconsciente, la manera de expresar una pregunta e incluso el tono y forma de vocalizar es muy posible que apunten al estado en que se encuentra el consultante, su preocupación ante el tema e incluso como lo ha llevado y como lo piensa llevar. Es my normal que el consultante apunte cuestiones e incluso de información entre líneas que el vidente decodifica y luego expone, hay muchos consultantes que lo dicen todo y el vidente solo ha de ratificar lo que se le expone, dando la sensación de unas increíbles facultades.

Da la sensación que entorno a la adivinación, uno no sabe que pensar, ya veces esa respuesta que buscamos tarda en llegar. Pero no es menos cierto que en varias ocasiones determinadas videntes y por supuesto no me refiero a las afamadas/os que hacen sus parodias en los medios, me han predicho situaciones que estaban por llegar en incluso que ya habían comenzado, con gran precisión y de manera totalmente acertada, un ejemplo claro lo tenemos con Charo Arjona, directora y tarotista en “La Hora Mágica” Radio Cubelles, programa radiofónico que se emite el presente año, los jueves de 21:00 a 22:00h. Charo llegó a predecirme con certeza lo que estaba sucediendo con una amiga en común, todo cuanto me dijo era cierto, en este caso no hablamos de futuro, pero sí de acontecimientos que se sucedían en silencio sin que ni ella ni yo lo supiéramos. Años antes también tuve una experiencia similar con C. R. tarotista, quien llegó a predecirme temas cruciales para mí sin saber absolutamente nada del tema, situaciones análogas he tenido oportunidad de vivenciar, con lo que la pregunta de si se puede adivinar el futuro, aun carece de una respuesta firme.
Lo más probable es que bajo determinadas circunstancias una persona es capaz de recibir determinada información, pero ¿de donde? Tal vez deberíamos plantearnos como una posibilidad real la existencia de los registros afásicos, una especie de mente universal que une a todos los seres humanos y de donde se puede extraer información, como antes he expuesto también funciona la telepatía y la intuición. El ser humano dicen que es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra, en muchas ocasiones una persona sabe que algo es negativo para ella o que una determinada acción le traerá consecuencias nefastas y aun así deja que le suceda, por lo tanto no le será complicado al vidente establecer un probable futuro y tal vez en esta frase se encuentre el “Kick” de la cuestión, en realidad lo que vaticinan los videntes nos es un futuro cierto e irremediable, si no el Más Probable Futuro, lo que será más probable que nos suceda si continuamos con nuestra acción y no se varía, por lo tanto la persona es capaz con sus acciones de cambiar su propio futuro, tal vez nuestro destino esté escrito como trayectoria final, como una meta, pero hasta llegar a ella nosotros decidimos cual camino seguir.
Creo o al menos quiero creer que tenemos un por que con la existencia de cada uno de nosotros, pues lo más sencillo sería aceptar que después de esta vida no hay nada y anteriormente tampoco estuvimos viviendo en una existencia anterior, por lo tanto si tenemos un destino predeterminado, una tarea que aprender o realizar, lo demás dependerá de nuestro libre albedrío.

Es posible que el lector llegado al final de este artículo aún continúe con la duda, pues a mí me sucede lo mismo, pero para resumir hay que constatar que la videncia y precognición son facultades del cerebro que anidan en cada uno de nosotros en mayor o menor manera, que todo lo que apuntan los videntes en realidad no les viene por conexión alguna ni por mayor facultad que la propia expresividad y apuntes del consultante. Los soportes de videncia, es decir, el Tarot o cualquier otro sistema no son mas que utensilios para activar nuestra mente inconsciente, nuestra capacidad de imaginar y como no, nuestras facultades extrasensoriales.
La videncia existe pero no de una forma tan controlada como algunos aseguran y no se conecta de la misma manera con todos los consultantes, una facultad que por descontado no se tiene las 24 horas del día.

“Negar algo, por el simple hecho de que no nos guste, no es inteligente”

 

Fran Recio (8-4-2013)