Cuando hablamos de vampiros, rápidamente se nos viene a la cabeza alguno de los actores clásicos del genero que haya interpretado a Drácula, la inmortalidad y el fluido vital son algunos de los componentes que caracterizan al vampiro, pero la realidad la verdadera realidad, difiere mucho del cine.

Un vampiro es una persona normal, puede ser desde un ejecutivo, un abogado o un albañil, pero son personas que por su propia naturaleza tienen un desgaste energético fuera de lo habitual y es precisamente por esto que necesitan alternativas, complementos en la alimentación, de aquí nace precisamente el mito, no tan mito, del injerir sangre, algunos de estos vampiros usan este recurso como aporte energético, aunque algo arriesgado en los tiempos que corren.
El vampiro tiene un gran desgaste psíquico, de aquí que se establezcan dos tipos de vampiros, el clásico, el sanguíneo y el psíquico, pero tanto la sangre como la energía vital de una persona son  aptas como “alimento” para el vampiro.
Si un vampiro no es consciente de su condición es muy probable que absorba más energía de la necesaria a las personas que lo rodean, el vampiro que no sabe que lo es, tiene momentos muy bajos, psíquicamente y energéticamente hablando y necesita rodearse de gente para extraer esa energía vital, con lo que en ocasiones es habitual que las personas cercanas a un vampiro sufran de bajones tanto emocionales como físicos ya que parte de su energía pasa a ser el alimento del vampiro.
Tal vez el tema del consumo de sangre, en el caso del vampirismo más “clásico”, nos puede parecer una práctica detestable y poco “normal” sin embargo, y con ello para nada defiendo el consumo de sangre, algunos alimentos, como por ejemplo determinados embutidos tienen como base, el fluido vital.

Volviendo al tema del cine, este ha mostrado una cara errónea del vampirismo, creando falsos mitos, los cuales pasaré a analizar seguidamente.

Las personas que son vampiros por supuesto se reflejan en los espejos y soportan la luz, pero bien es cierto que muchos de ellos han de usar protección solar ya que su piel es altamente sensible a la exposición de los rayos solares.
El crucifijo no los ahuyenta, de hecho el cine siempre ha mostrado una relación directa entre el satanismo y las artes más oscuras con el vampiro, pero esto en la realidad no es cierto, el verdadero vampiro puede procesar una u otra religión, por ejemplo el crucifijo, a pesar de que siempre lo relacionamos con la religión cristiana y más concretamente con la católica, no deja de ser un símbolo mucho más antiguo que el cristianismo, simboliza los puntos cardinales y tiene una connotación altamente esotérica, es un símbolo de muerte y sufrimiento, pero a la vez es el símbolo del sacrificio de Jesús para la salvación del hombre, antes de ascender a los cielos.











"se acostumbra a relacionar al vampiro con la parte más oscura del esoterismo, con el mal, con el satanismo o luciferismo, sin embargo la realidad es muy diferente"

El vampiro se siente enormemente atraído por lo oscuro e incluso siniestro (para algunos), es capaz de apreciar la belleza y el arte en donde otras personas ven algo tétrico, por ejemplo son capaces de apreciar el arte funerario y tienen una concepción muy distinta y romántica de la muerte, pero no hay que relacionarlos forzosamente con uno u otro movimiento social, como puede ser el gótico, aunque el verdadero vampiro puede tener una peculiar forma de vestir, no están directamente relacionados, es bastante habitual que el vampiro se sienta a día de hoy en una época que no es la suya, su forma de entender la vida es mucho más romántica (no en el sentido amoroso).


"El mito de la vida eterna, es precisamente eso, un mito, pero el vampiro, encarnación tras encarnación, conserva su condición"

"En el amor sucede igual, no es una especie diferente, aman, sienten o engañan igual que cualquier otra persona"







Por supuesto que el vampiro nace y muere, la inmortalidad no existe, pero sí la del alma, son creyentes en la reencarnación, y vida tras vida son de condición vampírica.

El vampiro tiene una innata inclinación por el más allá y por lo esotérico, aunque hay que volver a insistir en que no hay forzosamente una relación entre las artes oscuras (satanismo y similares) y el vampiro, algunas sectas destructivas usan la excusa del vampirismo para captar adeptos, en ocasiones por simple morbo y se relacionan con el luciferismo, la magia negra o el mal en cualquiera de sus vertientes, este tipo de sectas prometen el “conocimiento” algo que nunca llega y que cuando lo hace pasa por el tamiz “del gurú” que encabeza la secta, como en todas las sectas la persona que se adentra, cae en una red de la cual es muy difícil salir, ya que existe un auto convencimiento de que “eso” es lo bueno, con promesas de conocimiento y poder pero que en realidad sirve a la hora de la práctica de bien poco.



"Nos encontramos con la clásica figura del caza vampiros, pero... "No importa en aquello en lo que creamos, si no el grado de fanatismo con el que lo vivamos"

"En realidad tan solo es peligro el vampiro que no es consciente de su condición, puede absorber la energía de otras personas de forma descontrolada"

"El crucifijo, los espejos o el ajo, son otros mitos creados por el cine"

"Sin embargo ciertos vampiros son extremadamente sensibles a la luz solar"

El ajo puede o no, no tanto ahuyentar al vampiro, pero sí molestarle, de hecho algunas plantas son usadas para absorber o canalizar algunos tipos de energía, así al vampiro puede resultarle molesto el ajo, pero no en todos los casos.

El vampiro nace, no se hace, es del todo falso que la “mordedura” de un vampiro convierta a una persona, el vampiro solo necesita una parte de la energía de la persona, como si de una donación de sangre se tratase, se da un poco cantidad, pero rápidamente nuestro cuerpo la genera de nuevo, solo el vampiro que no es consciente de su condición absorbe energía de forma descontrolada.

El vampiro no es peligroso, tan solo puede resultar molesto el que no es consciente, como anteriormente he expuesto, pero existen organizaciones, no sectas, que ayudan y orientan a estas personas.

"El vampirismo tal y como algunos afirman, no es una enfermedad mental si no una condición, no obstante y tal y como digo más arriba, lo peligroso es el grado de fanatismo, por ejemplo el actor Bela Lugossi, quien encarnó el papel de drácula, murió creyéndose un vampiro"

 

 

Los síntomas del vampirismo son la atracción por lo “oscuro” por el más allá y o el esoterismo, bajadas energéticas y agotamiento habituales, estando cerca de personas se “recargan” (alimentación psíquica) y tienen tendencia a encontrarse con los de su especie, no deja de ser curioso como el vampiro y por los medios o causa que sea, acaba por encontrarse con los “suyos”

 

 

Fran Recio (10-12-2011)          *Agradecimientos especiales a Uriel Byron (Vampire)