Cuenta la leyenda que ávidos de conocer el futuro, los cíclopes decidieron hacer un pacto con el diablo, a cambio de sus pretensiones de videncia les ofrecieron los cíclopes al maligno un ojo, pero como era de esperar el innombrable les engañó, aceptó el ojo de cada uno de ellos pero a cambio solo les permitió conocer la fecha del día de su muerte, es por esto que los cíclopes son seres con un solo ojo y tristes, por que cada uno de ellos conoce el momento en el que morirá. Pero leyendas aparte, la muerte es el “final” o tal vez no, pero sin duda es el precio que todos los seres humanos pagaremos en algún momento, como bien decía Manel Seral, ocultista y amigo que ya cruzó el río de la muerte, “ni te espero, ni te temo” La muerte tan bien representada en la lámina número trece del Tarot, sega la vida material a todos por igual, sin distinción de plebeyos ni reyes, ni clérigos, ni campesinos.
La parapsicología nos muestra evidencias de la posibilidad de otras realidades, las psicofonías nos transmiten en forma de voz mensajes, palabras e incluso insultos, pero sea cual sea lo que estas voces nos comuniquen, incluso el mensaje más grotesco da a muchos la esperanza de vida después de la muerte, una gran parte de estos mensajes hacen referencia a ese reino de los muertos, por tan solo citar un ejemplo, el investigador italiano Marcelo Bacchi registró una psicofonía que decía “La morte es un passagio” que traducida al castellano nos dice que la muerte es un pasaje, que después de nuestra vida, el camino de nuestra existencia continua.
El cerebro, el procesador de información.
La carta número XIII del tarot “La innombrable” nos muestra que la muerte lo siega todo, sin embargo las interpretaciones de esta lámina admiten que se trata del cambio, de una muerte para un posterior renacer.
La mediumnidad es totalmente directa y nos habla de la realidad del mundo de los espíritus y de la supervivencia de nuestro yo a la muerte, los mediums aseguran entrar en contacto con los difuntos y estos mensajes son recibidos a través de la glándula pineal situada en el techo del di encéfalo.
La famosa serie televisiva muestra la realidad de los médiums, personas capaces de ver a los muertos y de comunicarse con ellos, muchos de los mensajes recibidos por estas personas psíquicas van mucho más allá de la “simple esperanza” y han dado datos que han podido corroborarse. Las experiencias cercanas a la muerte:
Las experiencias cercanas a la muerte podrían ser explicadas como parte de reacciones incontroladas del cerebro ante la falta de riego sanguíneo, sin embargo otras, hasta el momento siguen sin explicación, las cuales son desacreditadas por la medicina y caen en el olvido. Pero existen otros casos, otras experiencias cercanas a la muerte muy distintas, y son aquellas en que quienes las han sufrido aseguran haberse visto a sí mismas por ejemplo en la mesa de operaciones, pudiendo después contar como procedieron los médicos, cuanta gente había presente e incluso saber lo que estos comentaron, estas situaciones son muy difíciles de explicar y la mayoría de los casos se corre sobre ellas un velo y caen en el olvido por una razón muy obvia, por que la medicina no lo puede explicar, afortunadamente los tiempos cambian y hoy en día ya se han realizado y contabilizado muchos de estos casos, habiendo estudios muy serios al respecto. En un artículo sobre la muerte y lo que sucede en los últimos instantes de nuestra vida no debería faltar nunca como deberíamos comportarnos ante la partida de algún ser querido o ante la partida de cualquier persona. Como anteriormente he expuesto, el cerebro no muere a la par del corazón, una vez que nuestra bomba sanguínea se detiene, hay unos momentos en los que aun el cuerpo puede ser reanimado, pero cuando esta posibilidad no existe y el final es irremediable hay que tener muy en cuenta que aunque el corazón esté detenido y el cuerpo inmóvil, los oídos de la persona y los ojos siguen enviando información al cerebro y este la procesa aunque la persona no pueda moverse ni articular palabra, por lo que se sigue sintiendo, es muy habitual que en estos últimos momentos los familiares desbrocen llantos y gritos, pero hemos de ser concientes y no egoístas, tener en cuenta que durante unos minutos la persona que acaba de fallecer sigue sintiendo, por lo que hay que guardar la serenidad, se que esto es difícil, yo mismo he vivido esta situación ante la partida de mí padre, pero durante unos minutos es necesario comportarse como si la persona aún estuviese en plenas facultades, momentos de cariño y palabras afectuosas son del todo un aliciente para que la persona se apague con total serenidad, para entenderlo mejor solo hay que imaginarse en el lugar de la persona que está sintiendo sus últimos instantes, que no se puede mover ni hablar, pero que sigue escuchando, imaginémonos como nos sentiríamos si a nuestro alrededor solo escuchásemos penas y gritos de desasosiego, una partida, unos momentos que ya son duros de por sí, sin poder expresar lo que se siente aún se hacen más traumáticos si lo que envuelve al moribundo es el caos producido por las mismas personas que en vida lo han querido.
Un grabado en un edificio de Barcelona, nos muestra la arquetípica representación de la muerte como camino a otra vida. Es muy complicado estar seguros de una vida más allá de esta, experiencias cercanas a la muerte de alguna manera parecen ser explicadas por la medicina no siendo más que estímulos, reacciones de nuestro cerebro en los últimos momentos, por otra parte la mediumnidad, determinados fenómenos paranormales, vivencias, visiones y experiencias vividas por determinadas personas parecen alentar la posibilidad de que tras la muerte no llega el fin de nuestro yo, además hay algo en las personas, una cierta sensación psíquica que la sociedad en la que actualmente vivimos se ha encargado de mermar, que nos dice que somos algo más que un cuerpo material.
Tal vez, no descansemos eternamente tras las puertas del cementerio. El presente escrito no es más que una puerta a la reflexión individual sobre la muerte....
©Fran Recio (11-9-2010)
|