Me encanta visitar lugares abandonados, y quiero decirlo bien alto y bien claro, sin embargo es una afición como otra cualquiera, nada más allá.

Muchos de estos lugares abandonados son iconos del misterio, como bien puede ser Belchite o toda la serie de sanatorios abandonados que tenemos dentro de nuestra geografía, pero en absoluto esto significa que cada vez que visito uno de los lugares no denominados iconos del misterio, forzosamente son investigaciones, el significado de la palabra investigación va mucho más allá de darle al “REC” de  una grabadora sin tener en cuenta los factores de riesgo que obligatoriamente se han de tener en cuenta  para realizar en condiciones una experimentación piscofónica.

























Pero, por que un lugar caiga en abandono no significa que los espíritus se apoderen de él, ni es más cierto que en los lugares abandonados se sucedan más fenómenos paranormales que en los lugares habitados, hay que tener en cuenta que aparte de la teoría de las impregnaciones, que nos apunta a que los sucesos con gran emotividad de alguna manera impregnarían los lugares, esto se sucedería tanto en los lugares abandonados como en los que no, además hay que tener muy presente que determinados fenómenos, en ocasiones bastante violentos se cree son producidos por las personas vivas.









Un lugar abandonado puede tener fenómenos o no, industrias, fábricas y toda una serie de “abandonados” son lugares de peregrinaje  para nuevos investigadores ávidos de sensacionalismo y morbo, en ocasiones sin tan siquiera prestar atención a la historia del lugar y sin  saber nada de lo que se supone se busca.
Sucesos emotivos los encontramos en cualquier lugar, pero manipular la credulidad de las personas con mentiras o medias mentiras es detestable. Si en un lugar se han visto, o supuestamente se han visto “apariciones”  y además hay algún crimen por la zona o cercanías, ¡ya está! Ya tenemos el detonante del fenómeno paranormal, y desde luego nada más lejos de la realidad.
Cruces invertidas, pintadas del seis, seis, seis o restos de velas no son para nada indicios de rituales satánicos ni de magia negra, hay que tener en cuenta que estos grupos son muy cuidadosos con sus actos y a menos que sean sorprendidos no dejan pistas de sus prácticas.
Un recorte de periódico no es la prueba definitiva de nada, tan solo es la crónica de un suceso, los testimonios son muy importantes, pero siempre pasan por el tamiz de la mente que los mezcla con creencias o sugestiones, por lo que cualquier testimonio es subjetivo, lo cual no es sinónimo de mentira.
Por mí experiencia, puedo afirmar que los casos más espectaculares de fenomenología paranormal se han dado siempre en lugares habitados.
















Fran Recio (14-6-2011)© 2011