Montségur, “Lugar de poder”.

El enigma del Santo Grial, la vida de Jesús y su posible descendencia, los misterios que hasta ahora nos han sido ocultados por la iglesia y todo lo referente a la vida de Jesús se ha puesto enormemente de moda, sobre todo a raíz de la publicación de la obra de Dan Brown “El Código Da Vinci”. Ligados de alguna manera a todos estos temas se encuentra la comunidad de los Cátaros, los llamados hombres buenos, puros o perfectos y precisamente de una de sus principales fortalezas con una historia trágica es de lo que trata mí presente artículo.
Antes de adentrarnos en la historia de esta fortaleza, será lo mejor explicar brevemente quienes eran los cataros. Como he comentado al principio hoy en día se conoce a esta comunidad como los llamados hombres “puros” aunque tal vez la traducción del verdadero significado de esta palabra pudiera ser un error y soy consciente de que al dar esta posibilidad estoy contradiciendo a casi la totalidad de artículos escritos sobre el significado de esta palabra, tal vez hasta nuestros días tan solo nos hayan quedado las versiones provenientes de los verdugos. Para apoyar el significado de puros, se toma de la palabra griega Cathars , una expresión que aparece en el siglo XIX, sin embargo en nuestra cultura, aparte de en un par de disciplinas apenas tiene incidencia el griego si no que deriva del latín, sin embargo los cristianos considerarían “herejes a esta comunidad y más bien querían llamarles algo muy distinto, posteriormente volveré a abarcar este tema, pero primero pasaremos a hacer un poco de historia.
Los Cátaros se consideraban cristianos pero rechazaban de firme la iglesia y sus sacramentos, negaban la existencia del infiero y más bien consideraban el propio mundo como el infierno. También fueron llamados Albigenses por ser la ciudad de Albi en el sur de Francia una de sus principales sedes. Basados en un principio dualista es decir, un principio bueno y otro malo, un dios bueno y uno malo, un principio maniqueo que defendía la existencia de la eterna lucha entre el bien y el mal, el dios malo sería el creador de la materia siendo lo único puro el alma, lo espiritual y lo trascendental, los cataros no tenían iglesias, ni creían en la propiedad individual.
Uno de sus ritos principales era el “Consolamentum” lo que les hacía entrar en comunicación con el espíritu consolador lo que les garantizaba su unión con el espíritu de Dios en el momento de la muerte, pero aun en aquellos tiempos el rechazar el mundo de los bienes materiales no era tarea fácil, por lo que este rito, el consolamentum se podía practicar en el momento de la muerte e incluso antes, en vida, podía ser recibido en varias ocasiones.
Una religión sin temor al infierno, con una práctica de amor libre en aquella época era una doctrina mucho más atrayente que la dogmática iglesia reinante en aquellos tiempos, por lo que esta nueva doctrina contrajo gran simpatía y gran cantidad de adeptos. Sin embargo la iglesia vio en esta nueva doctrina una terrible amenaza contra su poder, por lo que pasaron a la vía del intento de conversión a la fe católica, sin embargo esta fase de intento de conversión estaba destinada a fracasar, dada la enorme fe de la comunidad catara. Los cataros pasaron a ser considerados herejes.
Este intento de conversión pacifico finalizaría alrededor del año 1208, posteriormente el Papa que dirigía la iglesia Inocencio III mandó la persecución y exterminio de los cátaros, para ello nombró como legado papal al terrible y cruel Simón de Montfort, sus frase más cruel que pasaría a la historia la mencionó en el momento de asaltar la ciudad de Béziers donde perdieron la vida miles de personas, en esta ciudad cátaros y católicos se mezclaban, por lo que ante la pregunta de las tropas referente a quienes debían matar, la orden fue muy clara: “matadlos a todos, Dios ya reconocerá a los suyos” Estos fueron los primeros pasos del exterminio de esta comunidad.
Así y posteriormente se dio orden a la inquisición de exterminar a los últimos cátaros, las hogueras en el Languedoc francés de quema de cátaros se contaban por cientos, los dominicos también hicieron uso de la barbarie para exterminar a los que podían amenazar a la iglesia, aunque también era claro el objetivo de apoderarse de las numerosas tierras y posesiones de aquellos “hombres buenos”. Montségur, la fortaleza que nos ocupa en el presente artículo jugaría un papel crucial en los últimos tiempos de los cátaros.

“Montségur” uno de los últimos refugios cátaros” “La fortaleza se alza imponente a 1200 metros de altitud”.

Dada la terrible represión y persecución a la que estaba siendo sometida la comunidad cátara, pasaron a refugiarse en sus fortalezas. Una de las más importantes y de mayor trascendencia sería Montségur alzada a 1200 metros de altitud, cerca de Foix. Así pasaría a considerarse la capital cátara, habitada por ellos hasta 1244, su nombre claramente significa: mont-ségur, es decir monte seguro, dada su ubicación y sus fuertes muros la convertían en una fortaleza prácticamente inexpugnable. Los cátaros habían sido exterminados en Europa por las cruzadas, así Francia poco tardaría en ordenar a sus tropas el asalto al castillo.
En 1243 Montségur pasaría a ser la mayor representación del catarismo y en ese mismo año sería asaltada. Sus poderosas defensas resistieron una y otra vez al invasor y el asedio duró 11 meses. El ataque era terrible y la fortaleza se rendiría el 1 de marzo de 1244 de forma inevitable.
Dos fechas terribles el 16 de marzo el legado papal entra en la fortaleza, el tema era claro, para preservar la vida debían de renunciar de su fe y convertirse, sin embargo su fe era tan grande y la tenían tan arraigada que se negaron a ello, prefiriendo antes la muerte, así se pasaría a la segunda fecha tristemente recordada, en la mañana del día siguiente, 17 de marzo los habitantes de Montségur bajarían ellos mismos la montaña para arrojarse por propia voluntad en la enorme hoguera situada al pie de la fortaleza.
Este lugar se conoce hoy como “El Prat dels Cremats” y recuerda a los perfectos quemados, asesinados en la hoguera.

“El Prat dels Cremats” monumento homenaje a los asesinados en la hoguera, en él podemos leer: “A los cátaros, a los mártires del puro amor cristiano”... Un lugar para el respeto.

Interior de la fortaleza cátara, hoy en día se realizan visitas guiadas, los muros de este impresionante castillo, años después del final del asedio, aún permanecen en pie.

Sin embargo y como habitualmente se dice ¿fue este el último reducto cátaro? De seguro sí se libró la batalla más cruenta, y dado los acontecimientos tristes que se sucedieron ha pasado como el último refugio de “los hombres perfectos” sin embargo esto no fue así, durante el asedio a Montségur, algunos cátaros aprovechándose de la espesa niebla lograron huir a otras fortalezas próximas, como las de Quéribus, Fenouillet y Puylaurens. Quéribus pasaría a convertirse en la pieza crucial de la resistencia.
Pero tristemente el tema cátaro estaba listo para sentencia, el rey de Francia mandó la toma del último reducto de la resistencia cátara, el castillo cayó mediante la traición. Así, en 1254 se terminó para la iglesia la amenaza de “los hombres buenos”.
Volviendo al principio del artículo, al origen de la palabra y significado de cátaros, como he comentado antes, es muy probable que el significado verdadero se deba buscar en el significado de la palabra en latín, es muy probable que la palabra cátaro derivase de la palabra “catin” prostituta en francés, que más tarde derivaría en “catiers” que es como se les conocería hasta finales del siglo XIX, dada su devoción hacia María Magdalena que por la iglesia había sido considerada una prostituta. Por lo tanto es bastante probable que el verdadero significado, el verdadero nombre que los católicos quisieron darles a los cátaros no sería el de “hombres buenos” si no lo más parecido al significado de este vocablo en latín, por tanto sería “putos”.

Entrada principal a la fortaleza de Montségur.

El titulo que he creído apropiado para este artículo nos habla de los lugares de poder, en mi viaje a Francia pude constatar la teoría, por supuesto no demostrable, de que Montségur es uno de esos lugares de poder, un lugar donde uno parece conectar con algo aunque no se pueda definir con exactitud con que, desde tiempos remotos el hombre siempre ha buscado emplazamientos donde determinadas energías les favorecieran para construir sus templos o lugares de conexión con lo trascendental, se dice precisamente que este lugar se construyó precisamente buscando esas energías probablemente telúricas, aunque yo creo que más que eso la ubicación fue tenida en cuenta por las condiciones del lugar que la hacia una de las fortalezas más seguras.
Este lugar también parece corroborar la teoría de las infestaciones energéticas, la teoría de que en determinados lugares donde se han sucedido sucesos trágicos o de gran emotividad, como por ejemplo en el prado de los quemados donde ardieron más de 200 cátaros, es posible que la energía emotiva impregne el lugar y determinadas personas con una mayor sensibilidad sean capaces de captar.
Leyendas de Montségur.
Hay numerosas leyendas asociadas a este castillo, se dice que era un templo solar, también se cuenta que probablemente escondió el secreto del santo grial, algunos estudiosos admiten la posibilidad de que el secreto cátaro, su tesoro, antes del asedio final pudiese haber sido puesto a salvo. Tal vez escondiera el secreto del Santo Grial, tal vez esa copa a la que se atribuyen poderes sobrenaturales, la copa donde José de Arimatea recogería la sangre de cristo crucificado, o tal vez no la copa en sí, si no el secreto de la sangre real, de la descendencia de Cristo, sea como sea la inquisición acabó con ellos, aunque pudiera ser que su secreto aún permanezca oculto.
Sin embargo y a pesar de todo, no se logró el exterminio total de esta fe si no que dejaría una profunda huella que aun perdura en nuestros días.
Agradecimientos a Marisa Azuara por su inestimable ayuda y por su amistad, escritora del libro, “El signo de Salomón”

Hay ocasiones en que sin saber demasiado bien por que uno tiene, siente la llamada de determinados lugares como el que nos ocupa en esta ocasión.
En el verano del 2008 volvimos a visitar Montsegur, el monte seguro y refugio casi último de los cataros. Parece una gran inmensidad, sin embargo hemos de tener en cuenta que en su día albergó a más de quinientos cataros, sus casas posesiones y utensilios de defensa, por lo que parece probable que sufrieran estrechez. No deja de ser curioso como en un lugar marcado por la tragedia, por la quema de inocentes, lo que la mayoría de personas sienten no es exactamente angustia ni dolor, una extraña sensación de energía invade al visitante, un no saber bien el que, difícilmente explicable con palabras, incluso para las personas profanas.
Es probable que en la llanura donde hoy se encuentra el homenaje a los “hombres buenos” en realzada no fuese esta la ubicación exacta de la quema de los últimos cataros, si no una de las explanadas cercanas mucho más visibles, hemos de tener en cuenta que lo que se pretendía era crear un espectáculo atroz, por lo que el lugar de la quema sin duda alguna debía ser un lugar fácilmente visible desde otros castillos, un espectáculo que todos pudieran contemplar y que causara gran pavor.
Recorrer el camino de subida hacia la fortaleza, volver a sentir la energía de aquel lugar volvió a ser toda una experiencia, una extraña sensación de paz me invadía.
No se sabe si el tesoro que pudo albergar Montsegur fue puesto a salvo, ni siquiera podemos estar del todo seguro que existiese, pero todo a punta que los quince días de asedio a la fortaleza fueron suficientes para salvarlo. Es muy probable que este lugar estuviese habitado desde mucho antes de la llegada de los cataros, la montaña inexpugnable está llena de grutas, posiblemente caminos de huida, posiblemente las grutas que vieron pasar el tesoro cátaro hacia una nueva ubicación que a día de hoy se sigue sin conocer.
El enigma cátaro, un enigma que sigue vivo…

Fotos de Montségur:

Panorámica del interior.

Fran Recio en Montségur. (Interior de la fortaleza)

Visitantes y Poeta Occitano.

Vistas de Montségur.

"Un lugar que se puede sentir"

Fran Recio. (27-2-2009)