
Existen muchos lugares que por unos motivos u otros tienen “un algo” especial. El bosque de Orrius apodado por muchos como “El bosque encantado” es de esos lugares especiales, su misterio es agridulce en parte, en él nos podemos encontrar con diferentes tallas en piedra, tan solo acercarnos al lugar y antes de adentrarnos en su espesura boscosa, a mano derecha nos recibe un imponente elefante perfectamente esculpido en la roca, en él, una inscripción al parecer en latín parece ser la firma del autor, justo en frente una roca esculpida por las dos bandas nos muestra en su lado que mira hacia la carretera un moai como salido de la propia Isla de Pascua, por supuesto mucho más pequeño y diferente, pero aun así una buena réplica, en su lado contrario y en la misma roca, el rostro de un indio nos saluda, hoy en día maltrecho por las condiciones climáticas y el paso del tiempo.
Se cuenta que en este “bosque encantado” los duendes habitan, pero...... los “duendes” habitan en todos los bosques, aun así este, tiene “un algo” muy especial. Adentrándonos por la espesura de su bosque aborda nuestra mente leyendas sobre Trasgos y duendes, algo que para muchos puede sonar a infantil, pero de lo cual no me parece apropiado el reírme, no son pocos los niños que aseguran haber jugado con algún ser invisible, lo que algunos padres denominan “el amigo invisible” pero que tal vez, y digo solo tal vez… pueda ser algo real. Dicen que los duendes y gnomos, debido a la tala de los árboles y al imparable crecimiento de la ciudad, muchos se han quedado sin cobijo, con lo que se han acostumbrado y adaptado a vivir en la ciudad, y dado que son seres traviesos, hacen de las suyas en los hogares en los cuales se instalan.
Durante nuestra visita, Vador Tevafilms realizó una serie de entrevistas sobre nuestras experiencias y sensaciones. ESCUCHAR la ENTREVISTA. La “Roca foredada” es inquietante, claramente realizada de forma artificial, en donde se pueden introducir varias personas y en donde y precisamente comentando acerca del tema de los seres elementales, una voz psicofónica nos decía: “Yo Sigo Hablando…” con todas las características de la voz paranormal. “El bosque Encantado de Orrius” por Fran Recio. Pero en esta ocasión, quisimos realizar una serie de prácticas que aun cuando improvisadas, los resultados cuanto menos pueden calificarse como “curiosos”
A modo de anécdota, aunque para mí es algo más, comentar que precisamente hablando durante nuestro paseo por el bosque de las energías llamadas “duendes” o “gnomos” nuestro l acompañante animal, un perro pequeño Yorkshire, parecía perseguir “algo” subiendo de forma muy rápida por los lados del camino, adentrándose en la maleza y curioseando por entre los árboles, jugando o persiguiendo a algo, un comportamiento inusual, el cual su misma dueña nos comentaba, además nuestro fiel compañero que nos ha acompañado en tantas salidas, jamás se ha comportado de esta manera, y es que según se cree, determinados animales son capaces de ver más allá de nuestra frecuencia de luz, son más sensitivos y capaces de ver y percibir energías imperceptibles a los sentidos comunes del ser humano.
Nuestra experiencia sería realizada en torno a la figura del Moai, nuestra expedición compuesta por Minerva Casales, expedicionaria, Cesar, acompañante de Minerva quien a pesar de no estar introducido en “estos temas” siempre es de buena ayuda la experiencia de quien no puede estar sugestionado en manera alguna por creencias esotéricas o paranormales, el equipo de grabación compuesto por Aleix, técnico en video, Vador y Teresa, de la productora audiovisual TevaFilms y un servidor, Fran recio, encargado de guiar esta experiencia que aun siendo subjetiva para muchos, cualquier cosa que a día de hoy nos haga pensar es positiva. Pasamos a comenzar la experiencia, primeramente realizamos una serie de intentos psicotónicos en el mismo lugar y a pesar de que en otras visitas “esas voces se han dignado ha hablarnos” en esta ocasión parecían mudas, no obstante siempre es bueno una segunda audición de la grabación y análisis, no obstante con estos intentos la “puerta” se abre con nuestra intencionalidad. La experiencia se conoce como “Arqueología psíquica” y pretende mediante nuestra psique obtener información. Nuestra roca elegida, fue el Moai, para ello la experiencia comienza con una relajación inducida por mí, la cual pretende mermar la mente consciente para que aflore nuestra mente inconsciente, que es la conexión con lo trascendental, las manos de los participantes puestas en total contacto con la roca esculpida, mientras los ojos electrónicos de las cámaras de video registraban cuanto acontecía, pasados unos instantes de relajación, todo hay que decir que se debería haber hecho más profunda, comenzamos a “sentir” la roca, y aunque esto suene a absurdo, es una experiencia sensacional el conectar con los elementos de la naturaleza, no en balde nuestros antepasados druidas aprovechaban las energías de los árboles y de todos los elementos de la naturaleza para la carga o descarga de energías, los participantes en la experiencia comenzaban a sentir la roca, sensaciones no reconocidas por la base de información de nuestro cerebro, pero sensaciones “interesantes” en cualquier medida, para no alterar el resultado por una experiencia excesivamente larga, la pregunta, nuestra conexión fue directa, queríamos obtener, viajar al momento de la talla de esta piedra, obtener información acerca de quien o cuando se realizó esta belleza.
Experiencia de Arqueología Psíquica.
Cualquier experiencia relacionada con estos temas, son “puertas” que se abren, en ocasiones energías que intentan manifestarse, para ello necesitan de aportes energéticos, es común que en lugares en donde presumiblemente se suceden fenómenos paranormales la descarga de baterías se un hecho común, esto lo vivimos en primera persona durante nuestras experiencias piscofónicas y de arqueología psíquica, las pilas completamente nuevas del flash se agotaron de forma repentina, y una de las baterías del equipo de grabación de video “se murió” en escasos momentos, lo cual nos comentaba Vador, responsable de TevaFilms, que era algo que podía ser “normal” pero que la incógnita quedaba en el aire. De nuestra expedición me quedaría con dos cosas, con las extrañas percepciones de nuestro acompañante animal y lo que yo mismo pienso "Que los duendes habitan en todos los bosques, no solo en este"
Fran Recio (12-7-2011) ©2011
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